

La capacidad de movimientos de los españoles en los años 40 y 50 fue más bien escasa, no solo porque no había los adelantos de ahora por tierra, mar y aire, sino porque las industrias se habían estancado y apenas circulaban vehículos de tracción mecánica (muy poco desarrollados todavía). Además, la gente era tan pobre y había tanta miseria que aunque los hubiera habido muy pocos habrían tenido acceso a su compra. Menos unos cuantos privilegiados; aristócratas, capitalistas burgueses, militares de alto rango y alta jerarquía del clero (más sus allegados y amiguetes), los demás deambulaban todavía en burros, bicis o como los de S.Fernando, que eran los más, naturalmente. Por supuesto que en los años 50 las cosas fueron mejorando, pero aún a finales de esa década era dificil ver a la gente montada en utilitarios, como no fuera a los caciques de pueblos y ciudades. Se empezaban a vislumbrar algunas ridículas motos comerciales, sidecars, triciclos, biscuters y "coches huevo", sin embargo, lo más usual eran los pestilentes y lentos autobuses, los trolebuses (solo en las grandes ciudades) o los ruidosos tranvías (reliquias de otra época), todos los cuales solían ser de hierro y acero. Los trenes iban a vapor con horrendas locomotoras funcionando con carbón que obligaban a cerrar las ventanas de los vagones de madera (tipo "western americano") cada vez que se oteaba un túnel. Las calles generalmente estaban sin asfaltar, se solían llenar de barro cuando llovía, por lo que el tránsito era tortuoso y atiborrado de brincos y sobresaltos. En cuanto a los aviones, la gente los asociaba más bien con las fuerzas militares, con las bombas, la destrucción y la muerte. Apenas existían las líneas aéreas regulares y casi lo mismo ocurría con los barcos. La mayoría de vehículos, aviones y barcos eran de transporte de mercaderías y de tipo militar y eran pesados, lentos, sucios e incómodos.
En resumen se podría decir que los desplazamientos cortos se solían hacer a pié o en bici, los medianos en burros, carros o buses y los largos en tren (un auténtico suplicio).
Es increíble la diferencia que hay entre los vehículos de ayer y hoy, menos mal que no me tocó tener que soportar a semejantes "muertos andantes".
ResponderSuprimirEn la posguerra había muchísima gente que se lo montaba con bici. Mis padres dicen que se parecían a los chinos de hace 15 ó 20 años
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